Por Rober Rodríguez  -  El 20 jun, 2012 -  0 comentario(s)

Nuestros hábitos de consumir información han cambiado radicalmente, atrás quedan ya esos madrugones, para bajar al kiosko más cercano y disfrutar de las noticias actuales acompañadas del desayuno diario.

Hoy en día, todavía con las legañas pegadas ya podemos echar un vistazo a la actualidad a través de nuestro smartphone. Personalmente, lo primero que hago cada mañana es echarle un vistazo a los Trending Topics de Twitter como primer filtro de mi “desayuno informativo”. A partir de ahí, una vez duchado y con los pies un poco más en la tierra, es cuando empiezo a darle caña a mi Google Reader.

Y no solo hablamos de formato cuando nos referimos al cambio en la forma de consumir información (es decir, el salto del papel a lo digital), sino que la fuente se ha convertido en un elemento fundamental. Y es que hemos pasado de leer periódicos a devorar blogs: ¿qué persona interesada en economía no conoce El Blog Salmón? O en el caso de la moda… ¿quién no conoce el blog de Gala?

Los blogs se han convertido en un espacio fundamental de intercambio de información, y a nivel corporativo, dejando de lado el beneficio que puede suponer en cuestión de posicionamiento en buscadores (SEO), se han convertido en uno de los recursos más utilizados a la hora de dialogar con el cliente.

No obstante, a la hora del mantenimiento de un blog corporativo, nos encontramos con una gran pregunta: ¿Quién lo gestionará? Y no solo eso… ¿mantendrá una misma línea de comunicación?

Tomando el blog de Elogia como ejemplo y como caso de éxito respaldado por los niveles de visitas y otros KPI’s que analizamos, la idea es que no: no debemos olvidar que un blog puede ser más o menos institucional, pero es una herramienta perfecta para humanizar la marca, y… ¿cuántas personas forman tu marca?

Involucrar a tus compañeros y superiores en el blog de empresa es lo que creará realmente el concepto de blog de empresa, diferentes personas y pensamientos, con diferentes gustos y motivaciones.

No podemos olvidar que una marca, una compañía, está compuesta por personas, personas que ayudarán a crear una identidad de la misma, que formarán parte más allá de sus tareas diarias de la construcción de la marca, del push necesario para presentar nuevos productos, de gestionar posibles crisis de comunicación

Una empresa se ha de basar en la credibilidad, ¿conoces pues a alguien mejor que tus propios trabajadores para representarla?