Por Rober Rodríguez  -  El 06 ago, 2012 -  0 comentario(s)

Las empresas “virtuales” que se han estrenado en los parqués están sufriendo un duro revés al no captar la confianza de los inversores. No solo Facebook está obteniendo unos resultados inferiores a los esperados, Netflix, Groupon o Zynga también están viviendo un descalabro similar. Esto se debe en parte a que el ritmo de registros de usuarios ha disminuido y, admitámoslo, el hecho de no ser ya una novedad que se presenta ante tiempos de crisis, como Groupon, ha provocado que pierdan fuelle y deban plantearse fortalecer su modelo de negocio a golpe de creatividad.

Malos tiempos corren para Zuckerberg, ese hombre que se ha acostumbrado a acompañar de la palabra “éxito” (y de sus inseparables sudaderas) cualquier acción que lleva a cabo. La desconfianza en Facebook por parte de Wall Street viene dada por el desplome literal de sus acciones, que pasaron de 38 dólares fijados como precio de inicio a 21, una caída del 47% que ha provocado que se haya puesto en entredicho la buena gestión del presidente de una de las compañías más conocidas del mundo.
Zuckerberg tiene por delante uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado su compañía: demostrar ante Wall Street la rentabilidad de su idea y defender el modelo de negocio, innovador para muchos e inestable para otros, que plantea.

Está claro que Mark es un líder, y que ha sabido convertir una idea de 4º de carrera en una de las empresas más rentables del mundo. Pese a ello, ¿sería conveniente que cediera los mandos de ese monstruo llamado Facebook? Los mercados no confían en él, y a corto plazo no parece existir una forma de ganar esa confianza. ¿Sería imposible ver a Zuckerberg perteneciendo a la cúpula directiva, aportando esa creatividad y ese talento, capaz de ver un poco más allá, sin ser la cabeza visible de la compañía?

Si Facebook no remonta en bolsa, algo que después de la bajada del 20% de sus acciones tras su primera comparecencia ante los analistas, no parece muy posible, posiblemente se alzarán varios dedos acusadores que pedirán su sucesión en el cargo como Presidente de esta compañía, y es que Mark Zuckerberg dista mucho de ofrecer la confianza y la seguridad que el que fue presidente y fundador de Apple, Steve Jobs.

Uno inventó la herramienta más potente del mundo para conectarnos y no ha logrado conectar con los inversores, el segundo supo inventar el producto que la contiene y revolucionar el mercado.

 

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