Por Patricia Díaz  -  El 25 jun, 2012 -  0 comentario(s)

El sXXI es, sin duda, el siglo de la información y de la economía del conocimiento, el momento de hacer frente a los desafíos encarándolos mediante la innovación y la tecnología. En la mayoría de los casos, la materia prima para pasar a la acción y buscar soluciones, son los datos.

La capacidad de la humanidad para almacenar datos se ha doblado a un ritmo de cuarenta meses desde los años 80, en los últimos dos años se han creado el 90% de los datos a nivel mundial. Se calcula que en 2012 se generarán en el mundo 2,5 quintillones de bytes de datos diarios (impensable número de ceros).

Precisamente esta abundancia de información ha planteado nuevos retos a las compañías: Las marcas saben que escuchando a sus clientes/mercado pueden conseguir grandes mejoras en procesos, productos y por supuseto también en ventas. Hoy en día, los desafíos en las organizaciones no solo pasan por el acceso y almacenamiento de datos, sino más bien por su tratamiento y análisis. Lo que se pretende es generar información más precisa e individualizada sobre el consumidor, inaugurando de este modo una línea predictiva que podrá servir para dar un servicio más adecuado a las necesidades del usuario.

Pero antes de llegar a este punto de excelencia, no podemos obviar el inicio de un proceso que en muchos casos está ligado a la apuesta por una apertura comunicativa, de manera concreta, a los medios sociales como conductores de diálogo.

Así, varias compañías presentes en la red han aprovechado la oportunidad para aprender de forma continua, sacar conclusiones o corregir desarrollos. Ahora, con todo lo asimilado tienen la ocasión de poder generar inteligencia de negocio. Un ejemplo claro de esta transición es el planteado por Carlos Abarca de Banc Sabadell, una de las entidades que se está tomando más en serio este contexto:

“Desde mi punto de vista cualquier empresa del sector retail tiene que hacer un planteamiento serio de escucha para abandonar progresivamente el concepto tradicional de campañas de marketing. Ya no hay un mensaje que sirva para 10.000 personas, salvo el futbolístico.”

Ahí es donde el Big Data, definido como conjuntos de datos que superan la capacidad del software habitual para ser capturados, gestionados y procesados en un tiempo razonable, tiene mucho que decir. Los grandes núcleos de información extraídos de las conversaciones sobre las marcas o sobre el sector arrojarán luz a cuestiones como: “¿Qué hora es la mejor para contactar para que el usuario se muestre más activo?”, “¿Qué medio es el más adecuado?” o incluso sobre el modelo de mensaje (tono/forma/frecuencia); todo ello llevado al detalle, por ejemplo en base a las caracaterísticas de cada nicho de mercado o características del usuario.

«En Silicon Valley solo se habla del negocio de los datos»

Las palabras del gurú Tim O’Reilly ejemplifican la gran atención de la industria tecnológica sobre este campo multidisciplinar (programadores, matemáticos, analistas, managers) donde el primer despegue se está llevando a cabo en el área de la infraestructura tecnológica.

Proveedores como IBM, Oracle, Microsoft o Google están intentando posicionarse en este segmento, junto con otras soluciones de código abierto como Apache Hadoop.

Otros players a tener en cuenta son PayPal o Google Checkout con un patente acumulado de datos sobre la tendencia de compra de millones de usuarios en Internet; o las redes Facebook y Twitter, con bases de datos con información sociodemográfica más que interesante para las marcas.

Como véis el Big Data se abre paso en un panorama de adopción cada vez mayor y con muchas vetas por desarrollar: implicaciones de cara a los usuarios, permisos de privacidad (Open Data), puesta en marcha en compañías, fiabilidad o potencialidad real de los resultados obtenidos. “Big Data” seguirá sonando, así que compañías y usuarios debemos estar preparados para su despegue, seguiremos informando.

 

Imagen | Michael Mandiberg