Por Iago Fernández  -  El 14 may, 2012 -  0 comentario(s)

A un día del aniversario de esta fiesta de la “nueva democracia”, es común que se abran debates en los que unos y otros discuten sobre la viabilidad del movimiento 15M, si realmente puede dar lugar a a acciones/soluciones concretas consensuando la opinión de miles de personas distribuídas por toda España, con niveles de formación diferentes, microculturas diferentes, perfiles sociodemográficos aparentemente irreconciliables (situación económica, familiar, edad, profesión…).

Pues bien, hoy voy a poner sobre la mesa mi granito de arena, para poner fin de una vez por todas (eso me gustaría) a este debate secundario que distrae la atención sobre lo que realmente es la esencia de este movimiento. Mi tesis de partida es que “el 15M es un clamor popular que reinvindica la participación directa del ciudadano en las cuestiones que le afectan como integrantes de una sociedad, independientemente de su afiliación política”.

Esta tesis será denostada por la “política profesional” pero en ningún caso se trata de una acción antisistema, al contrario, lo que propondré a continuación es una serie de herramientas que podrían hacer posible que este clamor popular, caracterizado por ser continuo en el tiempo, no se trate de eventos puntuales consistentes en acampadas en plazas públicas, sino de participar día tras día en las decisiones que nos afectan a los ciudadanos, incluso a esa clase de ciudadanos “especiales” llamados políticos.

Esta es mi estrategia de comunicación digital para el 15M:

1) ¿Cómo conseguir hacer visible la suma de intereses individuales?

A través de marcadores sociales, los internautas pueden hacer relevantes temas que les interesan, más allá de lo que marca la agenda setting. En su momento Digg revolucionó el mundo de la información, permitiendo a los usuarios definir qué era realmente relevante para ellos. La consecuencia más directa, es que en la mayor parte de los casos los temas más importantes del día poco o nada tienen que ver lo que los “mass media” consideran la orden del día (y que lógicamente siempre ha estado muy condicionada a los poderes políticos y económicos que limitan su independencia).

DiggEn España contamos con nuestra propia versión de Digg, se trata de Menéame, que además ofrece su código fuente a quienes quieran desarrollar sus propios clones. Incluso es posible integrar un botón en tu navegador (Firefox y Chrome) para facilitar compartir noticias cuando localizas algo interesante en cualquier punto de la web.

Ahora que conocéis la tecnología, veréis lo sencillo que sería generar una versión para que los ciudadanos de este país pudiesen proponer temas de su interés en cualquier momento, e incluso, establecer un ranking alimentado constantemente sobre las cuestiones más importantes.

2) ¿Cómo organizar y gestionar los proyectos que surjan de las propuestas de los ciudadanos?

Ofrezcamos a los ciudadanos y a las instituciones que deben materializarlos una herramienta de gestión de Feedback eficiente. Una vez más, no se trata de inventar nada nuevo, simplemente de utilizar herramientas ya existentes como Uservoice, que permite a las marcas, y porqué no, a las instituciones gestionar las ideas de su comunidad e incorporarlas a su plan de mejora continua, al tiempo que refuerza los vínculos con sus públicos, valorando su implicación en este proceso :

Este tipo de herramientas, sirven no sólo como alternativas a los “buzones de sugerencias” sino también para dar seguimiento a las propuestas, destacando las más valoradas por la comunidad, y permitiendo a quien gestione el portal comunicar continuamente el estado de cada proyecto. Finalmente esto redunda en un beneficiio claro para la institución o marca, que es la demostración de que está trabajando en la línea que realmente preocupa a sus usuarios.

Un gobierno puede simplificar a este nivel la presentación de los proyectos ante la sociedad, no es necesario que nos informen de cuántos trámites ha pasado o debe pasar una propuesta, lo que necesitamos saber, la información que podemos manejar la mayor parte de la población, es si las cosas se están haciendo o no. Al fin y al cabo, en este punto estamos hablando de una estrategia de curation, enfocada a la transparencia y a la gestión efectiva de los recursos.

3) ¿Cómo incrementar la participación ciudadana a pie de calle?

España es uno de los países de Europa con mayor tasa de penetración en el uso de smartphones. Eso los convierte en una herramienta de vigilancia permanente del entorno por parte de la sociedad. No os descubro nada, todos sabéis que un smarthphone es un GPS, una cámara de fotos y vídeo, un grabadora de audio… en resumen una completa suite informativa en el bolsillo de una parte importante de la población.

Usar este tipo de tecnología para informar sobre necesidades concretas de un barrio a su ayuntamiento puede ser tan válido como un formulario de cualquier administración pública.

A través de este tipo de herramientas, ofrecemos el contenido sobre el que realizar propuestas, las cuales podremos gestionar con las dos soluciones de los puntos anteriores.

4) ¿Y si no hay dinero?

Organizar a la sociedad para empujar económicamente proyectos concretos no es tan complicado. Lo estamos viendo todo los días en plataformas de crowdfounding como Verkami o HazloPosible:

No es difícil imaginarse el incremento en el nivel de engagement social de la población si pueden elegir donde invertir parte de su dinero. Seguro que la mayor parte de la población se siente orgullosa de marcar en su declaración de la renta a donde quiere dirigir su dinero (a fines sociales o a la otra…). Imaginad que podemos invertir pequeñas cantidades en diferentes proyectos o necesidades sociales, como mejorar una carretera, mantener abierto un colegio rural, o montar una Wi-Fi pública en una localidad. La experiencia de las plataformas de crowdfunding ya nos demuestran que es posible, vaya, la Wikipedia es posible gracias a las donaciones de muchos (y de unos pocos filántropos), ¿por qué no iba a ser posible para mejorar algo que me afecta en mi día a día?. Sé que muchos pensaréis: “lo que me faltaba, más impuestos“. Esto no tiene por qué significar “contribuir más”, sino elegir donde te interesa contribuir (como mínimo debería ser desgravable).

Sin duda los bancos lo pasarían mal esperando a que la gran población les donase los 10.000 millones de euros que piden ahora para sanear sus finanzas (de nuevo)… sinceramente, me preocupan otras cosas más.

Incluso voy a ir más allá: No necesitamos a los bancos para esta participación financiera. No necesitamos regalarles comisiones por microtransferencias. Hoy por hoy ya existen proyectos de monedas digitales, descentralizados y que evitan la intervención de las entidades financieras tradicionales en este tipo de microtransacciones. Por ejemplo, Bitcoin.

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¿Cómo lo véis?, ¿os esperábais algo más complejo? La realidad es que no son necesarios grandes desarrollos, tan sólo la voluntad de facilitar a los ciudadanos su participación, adaptada a los tiempos que corren. Es cierto que sólo estoy hablando de soluciones tecnológicas, que hay una parte de la población que no tiene acceso o formación para utilizarlas. Esta parte de la población será cada vez menor, tal y como ha sucedido con falta de alfabetización de la población en España. ¿Qué sería de la democracia si se desestimase porque una parte de la población no supiese leer y escribir? Será una cuestión de responsabilidad colectiva ayudar a los sectores “desconectados” a participar de esta revolución.

¿Alguien dispuesto a recoger el guante y dar el siguiente paso?