Por Alba Montero  -  El 20 mar, 2012 -  0 comentario(s)

Descubrir a Ernesto Alegre ha sido lo mejor del curso Whole Social Intense. Qué bien sienta escuchar una visión de los medios sociales tan integradora, tan alejada del gurú marketiniano de las “10 claves para triunfar en Social Media”, y tan cercana a la sociología computacional.

Me gustaría exponer una de las ideas que más me llamó la atención de sus charlas: la fatiga social, y tres tendencias que se desprenden de esta: la tendencia post-digital, la tendencia microgrupal y la tendencia al flujo.

Empecemos por el concepto de fatiga social. El ciclo de vida del usuario social se puede resumir en cinco momentos:

  1. El descubrimiento de la plataforma
  2. Experiencia de la ventaja social: ¿qué me aporta?
  3. Euforia colectora: ese momento en el que lo que más importante del mundo es coleccionar muchos seguidores.
  4. Comprobación de la alta demanda: empezamos a comprobar un desequilibrio entre lo que la plataforma te da y lo que pide.
  5. Cansancio y abandono.

Hemos construido un gigante simbólico al que no podemos dar de comer (se alimenta con posts, tweets, pins, fotos…) , y este es el origen de estas  tendencias digitales:

  • Tendencia post-digital
    • Ya lo hemos hecho todo en el entorno digital, ahora toca salir de la pantalla. Post-digital no significa renunciar a nuestras identidades digitales, sino combinarlas con cosas que tengan que ver con la vida real (la realidad física). Ya no podemos renunciar a nuestras identidades digitales, nos las llevamos con nosotros a la vida real.
    • Plataformas como Foursquare, tendencias como gamification o geocatching siguen esta idea. Vamos a nuestro bar favorito y hacemos check-in en Foursquare con nuestra identidad social.
    • La clave es el equilibrio entre el beneficio simbólico y el esfuerzo físico. Hacemos el esfuerzo de hacer el check-in en el bar por el beneficio simbólico de convertirnos en su alcalde.
    • Con la tendencia post-digital estamos combatiendo el carácter simbólico del gigante que hemos creado. Ese gigante simbólico que necesitaba altas dosis de contenido para seguir funcionando se vuelve algo menos simbólico, porque forma parte de nuestra realidad física.
  • Tendencia microgrupal
    • Partimos del mismo punto, la fatiga social, pero en este caso damos respuesta al gigantismo del gigante, al hecho de haber construido un grafo social que nos viene grande y no podemos controlar.
    • Aprendemos que un grafo grande no es mejor que uno cualificado, y lo rediseñamos, lo reducimos, para reducir así también el nivel de esfuerzo para alimentarlo.
    • De esta tendencia nacen las redes sociales microgrupales, como Path, Gist, o Rally up, redes que se basan en la idea de construir un grafo social pequeño formado por vínculos fuertes, amigos de verdad.
  • Tendencia al flujo
    • La clave es el divorcio entre el contenido y la localización mediática. La información, nuestra propia identidad y nuestro grafo social se vuelven ubicuos –en el tiempo y espacio-, nos rodean.
    • El flujo rompe la estructura del contenido (no hay principio ni fin. ¿Dónde empieza el contenido en Twitter?). Rompe la espacialidad del contenido (el contenido está en todas partes, está en los hashtags, en los perfiles, en el timeline…)  y rompe la temporalidad (el contenido es temporal,  no queda, fluye).