Por Victoria Herrera  -  El 02 jul, 2012 -  0 comentario(s)

¿Qué ve un Community Manager en su día a día? De todo… ¡De todo!

Últimamente, un par de casos concretos me han hecho pensar en el tipo de preguntas y observaciones que se reciben día a día a través de las redes sociales de nuestros clientes. Obviamente, en función del tipo de cliente, de su sector, del tipo de comunidad, y de cada red social concreta, las aportaciones de los usuarios consiguen niveles muy distintos de sorpresa; pero incluso en los casos en que la conjunción de todos esos elementos tiene el máximo grado de formalidad y profesionalidad, siempre hay alguna que otra frase que te arrancan una sonrisa.

Para tener una referencia y poder contextualizarlo bien, me basaré en uno de los Salones que Fira Barcelona, para cuyos salones Elogia trabaja la presencia en medios sociales, ha celebrado en las últimas semanas: Bizbarcelona.

Bizbarcelona es el punto de encuentro que anualmente da cita a empresarios, emprendedores e inversores en Barcelona. En esta última edición, el Salón ha puesto foco en 3 áreas específicas: Financiación, Networking, e Innovación; y se ha celebrado de forma paralela con otros dos grandes eventos: WebCongress y SIME.

Dentro de las actividades propias de Bizbarcelona, ha destacado la organización de conferencias en torno a nueve temáticas: Financiación, Innovación, Internacionalización, Estrategia y gestión empresarial, Ventas, Optimización de recursos, Herramientas de marketing y comunicación, Franquicias, y Habilidades directivas.

De todas las conferencias de estas temáticas, así como de todas las actividades de asesoramiento y networking, se fueron recibiendo opiniones, consultas y comentarios a través de las redes sociales de Bizbarcelona. Twitter fue la reina de la interacción en este caso. Desde @bizbarcelona se dio cobertura en directo a todas las actividades organizadas, mientras que paralelamente se daba respuesta a las constantes preguntas que los asistentes al Salón realizaban.

¿Preguntas sobre qué? Sobre todo, ¡sobre todo!

Por un lado, destacó el ámbito más profesional del visitante del Salón, con consultas sobre financiación, sobre los Business Angels presentes, sobre los horarios asociados a las actividades de networking, sobre las necesidades para acceder a la zona de asesoramiento, sobre la difusión de contenido de las ponencias de las conferencias, sobre información acerca de los propios ponentes y conferenciantes… y con un gran interés en iniciativas profesionales como las twittervistas, con participaciones muy interesantes dirigidas a los 6 emprendedores y empresarios entrevistados desde Twitter por los propios followers del Salón a través del hashtag #bizinterview: @DidacLee, @xavierverdaguer, @jaumegoma, @ricardcastellet, @EnricBaulenas, @bernatfarrero y @adrianafreixa.

Por otro lado, destacó la interacción con preguntas de un pragmatismo total y un claro interés por la optimización del tiempo: ¿Para qué buscar información en Internet o en el material distribuido en el propio Bizbarcelona, si podemos, simplemente, preguntar? Muy bienvenidas fueron en ese sentido todo tipo de consultas acerca del proceso de acreditación para asistir al Salón, sobre sus horarios, su programa, su aplicación móvil, etc. Este tipo de consultas realizadas, junto con el abismal incremento que este tipo de intervenciones ha tenido en este canal respecto a la pasada edición de Bizbarcelona (en la que el Salón ya contaba con presencia en redes sociales), parece indicar que ya empieza a estar más que asumida la vertiente de atención al cliente propia de las redes sociales.

Y por último, hubo una gran presencia de consultas y opiniones que hoy en día ya nos resultan habituales, pero que analizándolas en conjunto, no dejan de llamar la atención. Sin entrar en el tópico de que opinar desde Twitter es sencillo gracias a su relativo anonimato, centrándonos en aportaciones simplemente curiosas que se pueden llegar a formalizar dentro de los 140 caracteres, y que obtienen mucha relevancia si las leemos con un poco de perspectiva temporal.

¿Algunos ejemplos?  Una franja horaria en la que se concentraron varios tweets pidiendo un aumento de la temperatura en una sala de conferencias; opiniones sobre la idoneidad o no de realizar un cambio de sala para ajustar más cómodamente el aforo (¡acompañadas de documentos gráficos!), opiniones de toda índole sobre los idiomas en los que se realizaba cada conferencia, o algunas menciones preguntando por el acceso al wifi (con referencias, muy amables, eso así, a que estando instalados en una sala, daba cierta pereza salir a buscar las señalizaciones con la contraseña).

Todo sea dicho, no faltaron tampoco tweets con felicitaciones: hacia la Bizbarcelona, hacia los ponentes, hacia sus conferencias, hacia el gran ambiente de innovación y negocio… Valoraciones personales, tanto las positivas como las negativas, todas ellas a tener en cuenta, y de las cuales obtener la información más importante de cara a las siguientes ediciones: la opinión del propio visitante.

Desde luego, nos hemos profesionalizado. O mejor dicho, por fin entendemos el valor profesional de las redes sociales, hasta el punto de que, como visitantes de un Salón o un Congreso, las utilicemos para sacar un mayor provecho a nuestra asistencia, para no quedarnos con absolutamente ninguna duda, y para dar salida a todas nuestra opiniones y recomendaciones con la certeza de que van a ser leídas y tenidas en cuenta.

Intento recordar cómo era asistir a un Congreso antes de la llegada de Twitter, ¿cómo se formalizaban este tipo de observaciones y preguntas? ¿Nos esforzábamos más en localizar una información concreta por no tener a quién preguntar? ¿Nos limitábamos a comentar la temperatura con el asistente que teníamos al lado, sin esperanza de que nadie la subiera un par de grados? ¿Nos quedábamos para nosotros mismos las felicitaciones y las observaciones de detalles mejorables? Intento recordarlo, pero me pasa lo mismo que si intento recordar cómo eran los móviles con teclas… ¡no lo consigo!

Qué cortoplacista es nuestra memoria histórica tecnológica, ¿verdad?