Durante años, el SEO consistía en aparecer entre los diez primeros resultados de Google para una búsqueda relevante. El comprador hacía clic, llegaba a la web y el canal hacía su trabajo.
Ese modelo sigue siendo válido, pero ya no es el único. Cuando alguien le pregunta a ChatGPT qué CRM usar, a Perplexity cuál es la mejor marca de zapatillas para correr o a Google qué operador logístico tiene mejores valoraciones en España, el modelo genera una respuesta directamente. Si tu marca no está en esa respuesta, no existe para ese comprador en ese momento.
Los modelos de lenguaje construyen sus respuestas a partir del contenido que encuentran en la web: páginas de producto, artículos de blog, estudios sectoriales, fichas de empresa, menciones en medios. Las marcas que generan contenido denso, específico y verificable sobre su categoría tienen más probabilidades de aparecer en esas respuestas que las que tienen una web bien optimizada para palabras clave pero sin contenido de fondo.
GEO no sustituye al SEO. Lo amplía. La estrategia de contenidos que posiciona en Google también posiciona en los modelos generativos, pero con matices distintos que hay que conocer y aplicar.